EL TANQUE IMPENETRABLE DEL CRETÁCICO
El Ankylosaurus es considerado el dinosaurio acorazado por excelencia. Vivió en los densos bosques de América del Norte a finales del período Cretácico, siendo contemporáneo de depredadores imponentes como el Tyrannosaurus Rex.
Su lomo estaba cubierto por una densa coraza de osteodermos (placas de hueso incrustadas en la piel) y grandes espinas laterales que formaban un escudo impenetrable, protegiendo sus órganos vitales de cualquier ataque.
Su característica más devastadora era la maza ósea situada al final de su cola. Compuesta por varios osteodermos fusionados y controlada por fuertes músculos, podía balancearse con la fuerza suficiente para romper las piernas de un T-Rex.
Su punto débil era el vientre, el cual carecía de armadura ósea. Para protegerse, el Ankylosaurus se agachaba pegándose por completo al suelo, presentando únicamente su caparazón espinoso a los atacantes.
Poseía un amplio hocico provisto de un pico sin dientes con el que arrancaba vegetación variada, y un gran estómago con cámaras de fermentación que le permitía procesar plantas de muy baja calidad nutricional.






