UN GIGANTE GENTIL
El Brachiosaurus se distinguía por sus patas delanteras más largas que las traseras y su cuello extremadamente largo, lo que le daba una postura erguida única entre los gigantes saurópodos del período Jurásico.
Vivía en manadas y se alimentaba de las copas de los árboles, ramas y plantas altas que ningún otro herbívoro del ecosistema podía alcanzar. Su metabolismo requería toneladas de comida al día para sostener su enorme peso corporal.
A diferencia de otros saurópodos que mantenían sus cuellos de forma horizontal, el Brachiosaurus lo elevaba de forma casi vertical. Su enorme corazón debía pesar más de una tonelada para bombear sangre con suficiente presión hasta su cabeza.
Sus fosas nasales situadas en la parte superior del cráneo indicaban una adaptación respiratoria compleja. Aunque antes se pensaba que eran para bucear, hoy se sabe que ayudaban a enfriar el cerebro en el cálido clima jurásico.
El gran tamaño del Brachiosaurus adulto era su mejor defensa contra depredadores como el Allosaurus. Los ejemplares completamente desarrollados no tenían enemigos naturales debido a su colosal volumen y fuerza destructiva.






