UN ESCUDO NATURAL
El Triceratops poseía una enorme gola ósea que podría haber usado para defenderse de depredadores como el T-Rex, intimidar a rivales o incluso para regular su temperatura corporal. Sus tres cuernos distintivos le otorgaban un aspecto inconfundible.
Vivía en manadas y se alimentaba de plantas duras y fibrosas, usando su fuerte y afilado pico poderoso para arrancar la dura vegetación de la época. Su mandíbula albergaba baterías de dientes especializados para moler material vegetal.
Su gran cráneo, que podía llegar a medir más de dos metros de longitud, representaba casi un tercio del tamaño total de su cuerpo. A pesar de su apariencia lenta, sus patas musculosas le permitían realizar cargas defensivas efectivas.
Los paleontólogos sugieren que la gola ósea no solo era un escudo, sino también una estructura de exhibición social y de cortejo. Los vasos sanguíneos que la recorrían habrían permitido cambios sutiles de color para comunicarse con otros miembros.
El Triceratops convivió en el mismo tiempo y lugar que el Tyrannosaurus Rex. Las marcas de mordidas sanadas encontradas en cuernos de Triceratops confirman que estos colosos se enfrentaban frecuentemente en duros combates por la supervivencia.






